Blog donde recopilo lo (subjetivamente) mejor de fragmentos, artículos y reflexiones de textos místicos, religiosos, espirituales o filosóficos que me voy encontrando por mis peripecias literarias.

Manual del guerrero interdimensional, Manu M


Nuestro ADN

Nuestro ADN ha sido manipulado, y sigue manipulándose, durante milenios. Sabemos del ADN inactivo que contienen nuestras células (mal llamado “ADN basura” a propósito), que si estuviese totalmente activo y se desarrollase plenamente, despertaría en nosotros las capacidades físicas, mentales, energéticas y espirituales cercenadas por los controladores para mantenernos dentro de su sistema de control físico y extradimensional.

Nuestro ADN tiene la capacidad de albergar virtualmente al alma, a la Fuente Original, y manifestarse a través de él en la densificación física (lo que se conoce como realidad 3D). El ADN en sí es una fractal bioenergética diseñada para posibilitar esa contención álmica.

Para la realización del método energético que proponemos, hay que ser un ser almado, que es la base de todo. Aunque existen otras fuentes de energía, nosotros, como parte de ella, empleamos la Fuente Original.


La trampa del Yo Superior

Hablar del Yo Superior tampoco tendría sentido. Se dice que el Yo Superior es nuestra consciencia superior, nuestra consciencia multidimensional o nuestra alma superior de la que ha surgido la nuestra, y que para conectarse a la Fuente Original hay que hacerlo a través de él. Por lo que hemos expuesto antes, esto tampoco tendría sentido y suena más bien a trampa y control, pues al conectarte a tu Yo Superior, a algo externo, y además con las diversas técnicas con las que se suele hacer, se refuerza la desconexión interna.

Esa fractal, al ser infinita, no se puede dividir ni subdividir en diferentes tipos de ánimas; pero su manifestación o expresión sí puede verse limitada, siendo algunas veces un logos creador y otras, consciencias humanas.

En un cuerpo físico podemos percibirlo como una emanación energética infinitamente profunda hacia dentro de nosotros e infinitamente expandida hacia fuera, pero siendo a la vez lo mismo y sin división.

Por eso no es necesario conectar con nada externo, ni a través de nada, para sentir el Origen Primordial o la Fuente Original. Los seres almados la tienen contenida en sí mismos. Somos alma con cuerpo, no cuerpo con alma.

Ya hemos explicado que el proceso de conexión no debe considerarse como “enchufarse” a algo, sino como el despertar de esa consciencia de nosotros mismos, lo que hemos denominado activación álmica.

Ese proceso de conscienciarse no tiene por qué ser intelectivo. Puede ser un proceso instintivo y, de hecho, debería producirse de forma natural. Pero debido a la manipulación de los controladores, nos vemos obligados a hacerlo con disciplina.

Las almas que han venido a participar en el proceso de liberación del yugo arconte lograrán su propósito, pero no sin antes mucho esfuerzo. El mundo real de la espiritualidad no es el “flower power” que nos han vendido.

Este control arconte es el que le explica Don Juan Matus a Carlos Castaneda: el de lo que los chamanes llamaban “los voladores”, los gnósticos “arcontes”, algunos filósofos “espíritus del aire” y actualmente se conoce como “aliens” o consciencias parasitarias exógenas. Este dominio se viene dando desde que el humano primordial fue usurpado y su genética adulterada. Las entidades arconte diseñaron el sistema de vida sobre la Tierra, su sociedad, civilización, creencias, dioses y religiones.


Realidad Matrix Holográfica Demiúrgica

Este sistema de control se perpetúa trayendo almas por engaño o reteniéndolas en realidades holográficas ilusorias, creando la ilusión de realidad física y manipulando la mente y la percepción para que el humano crea que la auténtica realidad es el nivel vibracional físico que habitamos. En realidad, sería como vivir en un acuario o en una granja de hormigas, sin ver más allá de las paredes circundantes.

A esta realidad ilusoria la llamamos matrix, y es diseñada o usurpada por la inteligencia demiúrgica.

El Demiurgo, en la filosofía gnóstica, es la entidad que, sin ser necesariamente creadora, es impulsora del universo. En la filosofía idealista de Platón y en la mística de los neoplatónicos es considerado un dios creador del mundo y autor del universo.

Según la dependencia terrenal que se tenga, las almas tenderán a quedarse en un determinado espacio físico o temporal, repitiendo en bucle una escena de su existencia anterior, o buscando a quién acoplarse para alimentarse energéticamente de los vicios o energías que tuvieron en vida. Son los llamados desencarnados, espectros o fantasmas, aunque preferimos llamarlos cáscaras o crisálidas astrales.

El alma, fractal primordial, puede ser retenida “contra su voluntad o por engaño”, manteniendo el borrado de memoria de la encarnación física y sus recuerdos anteriores, por las entidades arcónticas en lo que la New Age ha llamado el tribunal kármico, presentado falsamente como un grupo de maestros que juzgan para nuestro bien.

Estas entidades pueden aparecer ante nosotros como “seres de luz”, familiares o figuras religiosas, haciéndonos sentir paz para inducirnos a seguir el famoso túnel de luz o a reencarnar para “redimir faltas”. Todo esto depende de nuestra cultura, educación o adoctrinamiento.


Control mental y contratos energéticos

Controlando las estructuras de atención y los elementos del pensamiento, los controladores pueden redirigir la percepción, impidiendo que veamos el engaño que hay detrás.

Crear estructuras y subestructuras —diferentes líneas de pensamiento y guión— permite redirigir el enfoque de las ideas de distintos grupos de población. Identificar estas estructuras nos ayuda a reconocer las puertas traseras (back doors) o trampas utilizadas para el engaño y manipulación del ser humano, respetando su libre albedrío solo de forma retorcida.

Debemos preguntarnos siempre qué puede haber detrás de lo que vemos o hacemos, hacia dónde quieren dirigir nuestro pensamiento y analizar las diferentes capas de manipulación.

Esto sucede en lo que llamamos contratos o pactos energéticos. Existen diferentes tipos de contratos que pueden ser aceptados voluntaria o implícitamente. Todo está rodeado, en cierta forma, de este tipo de pactos.


El alma y la Fuente

No somos un cuerpo con alma, sino un alma con cuerpo. Lo que realmente rige nuestra existencia es el alma.

Nuestro cuerpo físico y nuestra mente no son más que avatares, recipientes físicos limitantes en los que estamos atrapados, voluntariamente o por engaño. Los controladores hacen todo lo posible para que olvidemos esa verdad y seamos víctimas sumisas, parasitadas y manipuladas constantemente.

Pero todos estos contenedores son prisiones virtuales. La Fuente es indivisible y la conexión con ella es energética e interdimensional. Solo hay que ser conscientes de ello: el proceso de recuperación de memoria álmica habrá comenzado.

Para sentirla físicamente, solemos ubicarla en el pecho (zona del corazón, glándula timo o plexo solar).

Existen muchos ejercicios energéticos para conectar con la Fuente —como visualizaciones de rayos de colores o tubos de luz—, pero la mayoría son distorsiones que pueden interferirnos o parasitarnos. No se trata de “conectar” con algo externo, sino de despertar nuestro poder interno como fractales del Origen Primordial.


Interferencia energética y símbolos

Durante terapias energéticas (como con péndulos o energía taquiónica) es posible que entidades externas intervengan. Aunque se crea estar haciendo el bien, muchas de estas técnicas están conectadas a redes energéticas implantarias, y al usarlas se suscriben contratos tanto por el terapeuta como por el receptor.

Las entidades pueden simular sensaciones de felicidad o plenitud, otorgar conocimiento o sanación, pero siempre buscando su propio beneficio y la recolección de energía loosh. Que algo te haga sentir bien no significa que sea bueno. Los seres altruistas ayudan a que uno mismo encuentre sus herramientas, sin pactos.

Lo mismo ocurre con los símbolos proyectados en el aura o usados para sanar. Aunque posean una frecuencia beneficiosa, pueden ser interferidos dentro de la estructura matrix demiúrgica. Por ello, es recomendable desconectarlos de esa red antes de usarlos.

Lo más importante es empoderarse y ser cada vez más autosuficiente: tenemos el poder en nuestro interior.


Anulación y eliminación de contratos

Como herramienta para remover y anular contratos, se propone un ejercicio de corte energético.

Al visualizar la esfera de corte, podemos sentir cómo todos los contratos que tengamos (en esta vida o en otras, en todas las dimensiones y líneas temporales) entran en esa esfera y son anulados y quemados por la energía de nuestra alma, la de la Fuente Original.

Al finalizar, se visualiza cómo la esfera arde en llamas luminosas hasta desaparecer, completando el ejercicio.


Anexo sobre los decretos: No usar el “Yo Soy”

En el ámbito de la “espiritualidad” moderna se sigue cayendo en trampas arcónticas básicas.

El decreto es una herramienta potente: una manifestación verbal y vibracional de nuestra intención y voluntad. Aunque la sintonización álmica/etérica es más directa, el decreto es útil para iniciarse y como complemento.

Las entidades arcónticas pueden interferir en ellos. Si las palabras no son adecuadas, se pueden interpretar como un pacto energético.

Esto ocurre con el popular decreto “Yo Soy”, atribuido a Saint Germain. A nuestro parecer, es una manipulación arcóntica para interferir la verdadera espiritualidad, pues muchos de quienes lo usan desconocen la naturaleza de la matrix y la interferencia arconte.

Publicar un comentario

0 Comentarios