Blog donde recopilo lo (subjetivamente) mejor de fragmentos, artículos y reflexiones de textos místicos, religiosos, espirituales o filosóficos que me voy encontrando por mis peripecias literarias.

'El Arte de Vivir tal como lo enseña S.N Goenka', William Hart

os encontramos ante el que es, para quien escribe estas líneas, el soporte teórico más útil, lúcido y preciso para cualquier meditador en general, y para los practicantes de Vipassana en particular.

El libro, lejos de extraviarse en debates conceptuales o de citar continuamente fuentes del Canon Pali para un minucioso análisis (otra forma de huir de la experiencia), se dedica simplemente a exponer la técnica Vipassana, describiendo —eso sí— los pasos, los efectos y los síntomas que se van descubriendo a medida que se avanza en la práctica, así como también las trampas que la mente puede generar para obstaculizar el proceso de liberación.

Resulta útil tanto para quienes hemos participado en los cursos de diez días como para quienes practican otros tipos de meditación. Si nunca se ha practicado la meditación, o bien solo se ha rozado su superficie (breves meditaciones de diez minutos después de una práctica de yoga, meditaciones grupales con cantos y visualizaciones), probablemente el contenido de este libro parecerá inútil —por incómodo y confrontativo— al neófito lector.

"Para experimentar la verdad última de la liberación, es necesario penetrar más allá de la realidad aparente, y experimentar la disolución del cuerpo y la mente. Cuanto más atrás se deja la realidad aparente, tanto más se substrae uno del deseo y la aversión, de los apegos, y tanto más se acerca a la verdad última. Trabajando paso a paso se llega de forma natural a un punto, en el que el próximo paso es la experiencia del nibbāna. No vale la pena ansiarlo, ni hay razón para dudar de que llegará. Debe llegar a todos los que practican el Dhamma correctamente. Cuándo llegará, es algo que nadie puede predecir, depende en parte de la acumulación de condicionamientos de cada persona, y en parte, de la cantidad de esfuerzo que emplee en erradicarlos. Todo lo que se puede hacer, todo lo que se necesita hacer para llegar a la meta, es seguir observando cada sensación sin reaccionar."

"El primer paso para poder hacerlo, es comprender la verdadera naturaleza del problema. La ignorancia nos lleva a maldecir la circunstancia externa o la persona, a mirarlas como la fuente de la dificultad; y a dirigir toda nuestra energía a cambiar la situación externa. La práctica de Vipassana nos hará saber, que nadie más que nosotros es responsable de nuestra felicidad o infelicidad. El problema estriba en el hábito que tenemos de reaccionar a tontas y a locas, y por tanto; tenemos que prestar atención a la tormenta interna, de las reacciones condicionadas de la mente. Limitarnos a decidir no reaccionar no servirá; mientras los condicionantes permanezcan en el inconsciente, es inevitable que surjan tarde o temprano, y arrollen la mente a pesar de todas nuestras resoluciones. La única solución real es aprender a observar y cambiar nosotros mismos"



"Pero también la mente y la materia están rigurosamente interrelacionadas: cualquier cosa que suceda en la una se refleja en la otra. Éste fue el descubrimiento clave del Buda, el punto crucial de su enseñanza. Él lo expresó así: “Cualquier cosa que suceda en la mente va acompañada por una sensación”1. De ello se desprende que la observación de la sensación ofrece un medio para examinar la totalidad del ser, tanto el aspecto físico como el mental"


"No investigamos nuestra propia verdad llevados por una curiosidad intelectual ociosa, sino con un propósito definido. Al observarnos, somos conscientes por primera vez de las reacciones condicionadas, de los prejuicios que nublan nuestra mente, que nos ocultan la realidad y nos producen sufrimiento. Reconocemos las tensiones internas que hemos ido acumulando y que nos hacen sentirnos inquietos, desdichados y vemos que pueden eliminarse. Poco a poco vamos aprendiendo la forma de disolverlas, y la mente se va volviendo pura, calmada y feliz."


"El control que tenemos sobre la mente consciente es muy tenue, pero el inconsciente parece estar totalmente fuera de nuestro alcance o comprensión, lleno de fuerzas que puede que no aprobemos o de las que ni siquiera estamos enterados."


"P.— Me estaba preguntando si hay gente que nos hace sufrir.

S.N.G.—- Nadie te hace sufrir. Tú mismo te ocasionas el sufrimiento al generar tensiones en la mente."

"Hay tres tipos de acciones: físicas, verbales y mentales. Por lo general concedemos mayor importancia a las acciones físicas, luego a las verbales y por último a las mentales. Golpear a una persona nos parece más grave que insultarla, y ambas cosas peores que un pensamiento con mala voluntad no expresado hacia ella. No hay duda de que ésta sería la catalogación conforme a las leyes dictadas por los hombres en cada país; pero, según el Dhamma, la ley de la naturaleza, la más importante es la acción mental. Los actos físicos o verbales asumen un significado totalmente distinto, dependiendo de la intención con la que estén hechos"

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