Blog donde recopilo lo (subjetivamente) mejor de fragmentos, artículos y reflexiones de textos místicos, religiosos, espirituales o filosóficos que me voy encontrando por mis peripecias literarias.

Este dolor no es mío, Mark Woolynn

 Revelador estudio, repleto de casos reales, sobre la influencia de las vivencias traumáticas de nuestros ancestros en nuestra vida diaria. Wolynn, heredero natural de Bert Hellinger, principal divulgador de la terapia sistémica y las constelaciones familiares, nos ofrece un mosaico de casos, con sus respectivos comentarios y ejercicios, que dan cuenta de hasta qué punto podemos estar repitiendo patrones de antecesores, desde nuestros padres a familiares que ni siquiera hemos conocido, pero cuyos asuntos sin resolver perviven en nuestra memoria celular, esperando ser liberados.


Wolynn ofrece ejercicios para revelar lo que esconden nuestras quejas más comunes, nuestras frases más usadas, que a menudo nos revelan información valiosa que yace enterrada en nuestra inconsciente.

Esas frases que repetimos, o nos repetimos, con cierta regularidad — Y a las que Wolynn llama frases nucleares— pueden ser la piedra angular que nos lleve a encontrar en nuestros ancestros limitaciones que creemos exclusivamente nuestras. Y, al tomar conciencia, podemos devolverlas a sus verdaderos propietarios, abriéndonos a nuevas posibilidades de existir.


"Con una ruptura te puedes sentir libre al principio, pero es la falsa libertad de una defensa infantil. A la larga, limitará tu experiencia vital."

"Parece que compartimos una obligación inconsciente de resolver las tragedias del pasado de nuestra familia."


"Solemos alcanzar un nuevo entendimiento cuando estamos dispuestos a soportar lo que tiene de incómoda la empresa de conocernos a nosotros mismos."


"Bajo las barricadas inconscientes que hemos levantado yace el deseo profundo de que nos quieran nuestros padres."


"Cuando rechazamos a nuestros padres, no somos capaces de ver los modos en que somos semejantes a ellos. Aunque no seamos conscientes de ello, apartar de nosotros a un padre o a una madre es semejante a apartar una parte de nosotros mismos."





"Cuando los miembros de nuestra familia han vivido traumas insoportables o han padecido sentimientos inmensos de culpa o de duelo, las sensaciones pueden ser abrumadoras y llegar más allá de lo que esas personas han sido capaces de afrontar o de resolver. Así es la naturaleza humana: cuando el dolor es demasiado grande, las personas tienden a evitarlo. Pero cuando bloqueamos los sentimientos, estamos truncando, sin saberlo, el proceso necesario de curación que puede llevarnos hasta una liberación natural"

El recién nacido que se ve separado de la madre puede sentirse en una situación de «peligro para la vida», dice la doctora Raylene Phillips, neonatóloga en el hospital infantil de la Universidad Loma Linda. «Si la separación prosigue durante un período prolongado, la respuesta es la desesperación», añade la doctora Phillips. «El niño se rinde»


«El inconsciente insiste, se repite y casi tira la puerta abajo con tal de hacerse oír. La única manera que tienes de oírlo, de invitarlo a pasar, es dejar de echarle cosas encima (que suelen ser tus propias ideas) y, en vez de ello, escuchar lo impronunciable, que está en todas partes, en el habla, en las representaciones, en los sueños y en el cuerpo»

"El camino que te conduce a la sanación es sencillo aunque no dispongas de ninguna información sobre el pasado de tu familia. Ya has hecho lo más difícil: has aislado tu miedo más hondo. Aunque seas tú quien carga con los sentimientos de ese miedo, es probable que el miedo en sí surgiera de un hecho traumático que tuvo lugar antes de que nacieras, de un hecho que está detrás de los sufrimientos de tu padre o de tu madre. Aunque no sepas de qué se trata, notas que está ahí. Lo sientes."


"Cuando las personas sufren mucho, suelen intentar rehuir su dolor emocional para distanciarse de él. Creen que de este modo se están protegiendo a sí mismos y a sus hijos. Pero el hecho de no atender al dolor tiene el efecto de hacerlo más profundo. Lo que se oculta a la vista suele crecer en intensidad. Guardar silencio sobre un dolor familiar no suele ser una estrategia eficaz para curarlo. Ese sufrimiento volverá a salir a relucir en época posterior, y en muchos casos se manifestará en los miedos o en los síntomas de otra generación."



"Cuando nuestra conexión con nuestros padres está dañada de alguna manera, podemos sentir que la fuerza vital que tenemos disponible está limitada. Podemos sentirnos bloqueados y contraídos, o ajenos al flujo de la vida, como si estuviésemos nadando a contracorriente. En último extremo, sufrimos sin saber por qué. Pero tenemos dentro los recursos necesarios para curarnos."


"Las rupturas de las relaciones suelen arrancar de hechos dolorosos de nuestra historia familiar, y se pueden repetir a lo largo de las generaciones hasta que acopiamos el valor suficiente para renunciar a nuestros juicios de valor mentales, para abrir el corazón contraído y para ver a nuestros padres y a otros familiares nuestros a la luz de la  compasión. Solo así podemos resolver el dolor que nos impide abrazar plenamente nuestras vidas."


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